JUNIO-2020


                   «Uno puede huir de su patria, pero no por ello logrará escapar de sí mismo».

         Horacio.


    

    La palabra «patria» en esta frase puede tener varios significados y ser sustituida por muchos otros. Es lo que tiene una frase profunda como esta. Por lo general nos referimos al lugar, ciudad o país en que se ha nacido, pero por extensión a una tierra adoptiva a la que se siente ligado el ser humano por vínculos de varios tipos: jurídicos, históricos afectivos, familiares...

    Podemos huir pero seguiremos siendo los mismos. Y allá donde vayamos, aunque tratemos de ocultar ciertos aspectos de nuestra personalidad en los nuevos sitios donde recalemos, será cuestión de tiempo que los que nos rodean descubran nuestros resplandores interiores. Podremos esforzarnos en dominar y/o cambiar nuestras actitudes ante determinados hechos y situaciones, pero, a la larga, acabaremos siendo descubiertos. Cualquiera que lo haya experimentado en propias carnes lo podrá confirmar, por ejemplo, en un cambio de trabajo, sea cual sea este.



MAYO-2020


                   «En el conocimiento del pasado se halla el éxito del futuro y la felicidad del presente.»

         Eduardo Juárez Valero.


    

    Aunque nos resistimos a darlo por cierto, hemos oido muchas veces la frase de que la historia está condenada a repetirse una y otra vez. Su desconocimiento nos lleva a cometer de forma insistente los mismos errores sin aprender del pasado. El presente es una consecuencia de hechos acaecidos a lo largo de los siglos aunque es efímero y desaparece a toda velocidad para meternos en un futuro que siempre está por llegar.

    Las personas vamos acumulando situaciones a lo largo de nuestra vida que sirven de aprendizaje y palanca para tomar decisiones. Con demasiada frecuencia desoímos esa conciencia formada a lo largo de los años e insistimos una y otra vez en conductas y actitudes que son manifiestamente negativas para nuestro presente y que condicionan nuestro futuro. Repasemos sosegadamente los acontecimientos vitales de nuestra existencia para poder tener criterios fiables en nuestro devenir diario.



ABRIL-2020


                   «En lo imprevisto se reconoce a las personas.»

         Enrique Mariscal, en su libro                     «Cuentos para regalar a personas».


    

    Esto del confinamiento en nuestros domicilios por mor del coronaviros SARs-COV-2 es un imprevisto que ha llegado sin avisar y nos ha sorprendido a todos. Una sorpresa desagradable que pone patas arriba nuestro concepto de la vida y las relaciones de todo tipo: familiares, sociales, laborales, académicas...

    Hay situaciones que escapan de nuestro control. Dificultades y sufrimientos son parte de nuestras vidas y no sirve huir de ellos: hay que afrontarlos, aceptando lo que no podemos cambiar y sobre todo aprendiendo de cara al futuro lo derivado de esta situación desconocida. Nadie puede obligarnos a pensar o sentir de una determinada manera, pero deberemos decidir con cautela nuestros actos por su incidencia de los que nos rodean.



MARZO-2020


                   «Un motivo añadido para que los mayores sigan leyendo es la plausible creencia de que no somos verdaderamente viejos hasta que no empezamos a sentir que ya no tenemos nada nuevo que aprender.»

         Ignacio Morgado.


    

    Es bastante probable que la lectura a lo largo de toda la vida y especialmente en la vejez sea un buen antídoto contra el Alzehimer y las enfermedades degenerativas cerebrales. Sería algo similar al ejercició físico para el cuerpo, un ejercicio para mantener activo el cerebro.

    En las etapas finales de la vida el deterioro físico se acentúa en las personas, lo que normalmente conlleva a reducir sus salidas y por ello las interacciones con los demás que siempre suponen una fuente de enriquecimiento mental. La lectura fomenta nuestra imaginación porque queramos o no tratamos de poner imágenes a lo que estamos leyendo, amén de mantener nuestro vocabulario y nuestra capacidad de inventiva.



FEBRERO-2020


                   «Los hombres temen a los mismos dioses que han inventado.»

         Lucano.


    

    Cuando los humanos dejamos hace miles de años, pero no tantos, de ser cazadores-recolectores y el descubrimiento de la agricultura y la ganadería hizo que comenzaran los asntamientos fijos que luego devendrían en ciudades, el alimento estaba asegurado y dieron comienzo las posibilidades efectivas de comer sin tener que trabajar para buscarse el sustento. El advenimiento de los chamanes estaba servido.

    Las creencias en seres sobrenaturales empezaban a tener un terreno abonado en los humanos que ya disponían de algún tiempo para dedicarse al espíritu y no solo a tareas encaminadas a la propia subsistencia. Los chamanes empezaron a hacer de las suyas y lo que debiera ser un estricto sentimiento interior y personal empezó a convertirse en una forma de manejar las multitudes modulando las creencias y las emociones de las personas en orden a conseguir unos fines concretos no siempre legítimos.



ENERO-2020


                   «Los mejores profesores son aquellos que te dicen donde mirar, pero no te dicen lo que debes ver.»

         Alexandra K. Trenfor.


    

    La cantidad ingente de información que tenemos los humanos hoy en día a nuestra disposición ha cambiado radicalmente la forma de estudiar. Atrás han quedado los tiempos en los que la memorización de datos y fechas eran la base del aprendizaje. Hace ya 2500 años, Confucio aseveró algo parecido: «Cuando el sabio señala a la luna, el necio mira al dedo».

    Ahora se trata de saber la información que debemos buscar, cómo hay que buscarla, donde la podemos encontrar y desarrollar una mente analítica que nos permita estructurar y sintetizar los datos obtenidos para plasmarlos en documentos o presentaciones que incrementen nuestro acervo de conocimientos y nos permitan comunicarlos a los demás.