ABRIL-2020


                   «En lo imprevisto se reconoce a las personas.»

         Enrique Mariscal, en su libro                     «Cuentos para regalar a personas».


    

    Esto del confinamiento en nuestros domicilios por mor del coronaviros SARs-COV-2 es un imprevisto que ha llegado sin avisar y nos ha sorprendido a todos. Una sorpresa desagradable que pone patas arriba nuestro concepto de la vida y las relaciones de todo tipo: familiares, sociales, laborales, académicas...

    Hay situaciones que escapan de nuestro control. Dificultades y sufrimientos son parte de nuestras vidas y no sirve huir de ellos: hay que afrontarlos, aceptando lo que no podemos cambiar y sobre todo aprendiendo de cara al futuro lo derivado de esta situación desconocida. Nadie puede obligarnos a pensar o sentir de una determinada manera, pero deberemos decidir con cautela nuestros actos por su incidencia de los que nos rodean.



MARZO-2020


                   «Un motivo añadido para que los mayores sigan leyendo es la plausible creencia de que no somos verdaderamente viejos hasta que no empezamos a sentir que ya no tenemos nada nuevo que aprender.»

         Ignacio Morgado.


    

    Es bastante probable que la lectura a lo largo de toda la vida y especialmente en la vejez sea un buen antídoto contra el Alzehimer y las enfermedades degenerativas cerebrales. Sería algo similar al ejercició físico para el cuerpo, un ejercicio para mantener activo el cerebro.

    En las etapas finales de la vida el deterioro físico se acentúa en las personas, lo que normalmente conlleva a reducir sus salidas y por ello las interacciones con los demás que siempre suponen una fuente de enriquecimiento mental. La lectura fomenta nuestra imaginación porque queramos o no tratamos de poner imágenes a lo que estamos leyendo, amén de mantener nuestro vocabulario y nuestra capacidad de inventiva.



FEBRERO-2020


                   «Los hombres temen a los mismos dioses que han inventado.»

         Lucano.


    

    Cuando los humanos dejamos hace miles de años, pero no tantos, de ser cazadores-recolectores y el descubrimiento de la agricultura y la ganadería hizo que comenzaran los asntamientos fijos que luego devendrían en ciudades, el alimento estaba asegurado y dieron comienzo las posibilidades efectivas de comer sin tener que trabajar para buscarse el sustento. El advenimiento de los chamanes estaba servido.

    Las creencias en seres sobrenaturales empezaban a tener un terreno abonado en los humanos que ya disponían de algún tiempo para dedicarse al espíritu y no solo a tareas encaminadas a la propia subsistencia. Los chamanes empezaron a hacer de las suyas y lo que debiera ser un estricto sentimiento interior y personal empezó a convertirse en una forma de manejar las multitudes modulando las creencias y las emociones de las personas en orden a conseguir unos fines concretos no siempre legítimos.



ENERO-2020


                   «Los mejores profesores son aquellos que te dicen donde mirar, pero no te dicen lo que debes ver.»

         Alexandra K. Trenfor.


    

    La cantidad ingente de información que tenemos los humanos hoy en día a nuestra disposición ha cambiado radicalmente la forma de estudiar. Atrás han quedado los tiempos en los que la memorización de datos y fechas eran la base del aprendizaje. Hace ya 2500 años, Confucio aseveró algo parecido: «Cuando el sabio señala a la luna, el necio mira al dedo».

    Ahora se trata de saber la información que debemos buscar, cómo hay que buscarla, donde la podemos encontrar y desarrollar una mente analítica que nos permita estructurar y sintetizar los datos obtenidos para plasmarlos en documentos o presentaciones que incrementen nuestro acervo de conocimientos y nos permitan comunicarlos a los demás.