Saltar al contenido principal
Aldomar Formación en IA

Herramientas

IA para abogados: qué puede hacer ChatGPT en un despacho

Qué tareas puede asumir ChatGPT en un despacho sin tocar el criterio jurídico, y por qué toca verificar siempre lo que genera sobre jurisprudencia y leyes.

Tema
Herramientas
Publicado
Actualizado
Lectura
11 min

«IA para abogados» suena a promesa grande, y conviene desinflarla desde la primera línea: ChatGPT no sustituye el criterio jurídico de nadie, no conoce vuestro expediente mejor que vosotros y puede citar con total seguridad una sentencia que no existe. Dicho esto, hay tareas muy concretas de un despacho pequeño o mediano —no el fondo jurídico, sí la parte de redactar, resumir y comparar— donde ahorra tiempo real cuando lo usa el propio abogado o su equipo, con las manos puestas encima del resultado antes de que salga por la puerta. De eso trata este artículo: qué funciona, qué no, y por qué la parte de riesgos no es un aviso legal de compromiso sino la mitad del trabajo.

Cuatro tareas donde ChatGPT rinde en un despacho

Las cuatro que mejor funcionan tienen algo en común: parten de un documento o una petición concreta, y terminan con alguien revisando el resultado antes de usarlo. Ninguna sustituye el criterio jurídico; todas ahorran el tiempo de la parte mecánica para que ese criterio se dedique a lo que importa.

1. Primeros borradores de escritos rutinarios

Para escritos con una estructura muy establecida —un requerimiento extrajudicial, un escrito de subsanación, un poder para pleitos, una contestación tipo—, ChatGPT puede dar el esqueleto y ahorrar la parte de mecanografía, dejando el fondo jurídico para después:

«Te paso los datos de un requerimiento de pago rutinario: [partes, importe, plazo]. Dame la estructura estándar de este tipo de escrito, con los apartados habituales. No cites ningún artículo de ley ni ninguna sentencia: esa parte la añado yo después de comprobarla.»

La última frase de la instrucción es la que más importa: pedirle explícitamente que no cite nada reduce el riesgo antes de que aparezca, en lugar de tener que detectarlo después.

Revisa: que el fondo jurídico —fundamentos, calificación de los hechos, argumentación— esté completo y sea tuyo, no suyo. Un borrador vacío de contenido jurídico es un ahorro real; uno con fundamentos ya rellenados por la herramienta es un riesgo disfrazado de ayuda.

2. Resúmenes de sentencias o documentación extensa para uso interno

Una sentencia larga, un dictamen de la contraparte o la documentación de un due diligence, para que el equipo entienda rápido de qué va antes de entrar al detalle:

«Resume esta sentencia para el expediente interno: hechos probados, fundamento jurídico principal y fallo, en un máximo de quince líneas. Si algo no aparece explícito en el texto, dilo en lugar de deducirlo.»

Esto funciona bien porque le estás pasando el texto completo: la herramienta resume lo que tiene delante, no lo que “recuerda” haber leído en algún sitio sobre ese tema.

Revisa: el fundamento jurídico principal, cotejado línea a línea contra el texto original antes de que ese resumen entre en cualquier informe o nota interna.

3. Comparar dos versiones de un documento o contrato

De los cuatro usos, es el que más tiempo ahorra y donde más se agradece un segundo par de ojos, sobre todo cuando la contraparte devuelve un contrato “con pequeños cambios”:

«Te paso dos versiones de un contrato de arrendamiento. Enumera únicamente las diferencias de fondo —plazos, rentas, obligaciones, cláusulas de resolución— e ignora los cambios de redacción que no alteren el significado.»

Revisa: que no haya omitido ninguna diferencia. Sirve como primera pasada muy rápida, no como única revisión antes de firmar nada.

4. Preparar correos y comunicaciones a clientes

Explicar en qué punto está un expediente a un cliente sin formación jurídica, sin sonar ni condescendiente ni impenetrable:

«Redacta un correo para un cliente sin formación jurídica que le explique en qué punto está su expediente y qué va a pasar en las próximas semanas. Sin tecnicismos, tono cercano pero profesional, máximo doce líneas. Usa exactamente estos datos: […]. No añadas plazos ni valoraciones sobre el resultado que no te haya dado yo.»

Revisa: plazos, importes y cualquier valoración sobre cómo va a acabar el asunto. El cliente se queda con lo que lee en ese correo, y una expectativa mal puesta por una herramienta la acaba pagando el abogado que lo firmó.

Lo que ChatGPT no debe hacer en un despacho, y por qué

El límite más importante no es de estilo, es de fiabilidad: ChatGPT puede inventar jurisprudencia, artículos de ley y hasta fragmentos enteros de una sentencia con la misma seguridad con la que redacta un párrafo correcto. No es una posibilidad remota ni una anécdota de internet: es un comportamiento documentado por el propio fabricante. OpenAI reconoce en su página de ayuda sobre si ChatGPT dice la verdad que el modelo puede generar respuestas que suenan convincentes pero no son exactas —lo que se conoce como alucinación— y recomienda comprobar en fuentes fiables cualquier información importante antes de usarla.

En el ámbito jurídico esto no es teórico, y hay al menos un caso resuelto y público al que remitirse. En Mata contra Avianca, el Tribunal Federal del Distrito Sur de Nueva York impuso el 22 de junio de 2023 una sanción de 5.000 dólares a dos abogados y a su despacho por presentar un escrito con resoluciones judiciales inexistentes generadas por ChatGPT. Es jurisdicción estadounidense y no traslada nada al ordenamiento español, así que tómalo por lo que es: la prueba documentada de que el fallo existe y de que llega hasta un escrito firmado. Tampoco hace falta llegar a un tribunal para que el problema sea real: basta con que una cita inventada entre en un dictamen interno y alguien la dé por buena.

Por qué pasa esto, en pocas palabras: el modelo no consulta una base de datos de jurisprudencia cuando responde; predice el texto que estadísticamente encaja con lo que le has pedido. Si tiene delante la sentencia que le has pasado, resume lo que hay. Si no la tiene y le preguntas “qué dice la sentencia tal sobre tal cosa”, rellena el hueco con algo que suena exactamente como debería sonar una sentencia sobre ese tema, con nombre de sala, fecha y número de recurso incluidos. Ahí está el peligro: una referencia inventada no se distingue de una real hasta que se comprueba. Es la misma lógica que rige cualquier trabajo con datos: el aplomo con el que se presenta un resultado no dice nada sobre si es correcto, tanto si se trata de una sentencia como de una cifra en un informe.

Cómo verificar antes de usar nada:

  • Todo dato jurídico sustantivo —normativa, jurisprudencia, plazos legales— se coteja contra la fuente primaria antes de usarse: el BOE para normativa, y las bases de jurisprudencia oficiales para sentencias.
  • Si necesitas que resuma o analice una sentencia, pásale el texto completo. No le preguntes de memoria “qué dice la sentencia tal”, porque ahí es donde inventa con más soltura.
  • Si cita un artículo o una sentencia que tú no le has dado, trátalo como no verificado hasta que lo encuentres en la fuente original, con el mismo número, la misma fecha y el mismo contenido.
  • Ningún fundamento jurídico generado por la herramienta se copia y pega en un escrito sin haber comprobado antes que la norma o la sentencia citada existen y dicen lo que el texto dice que dicen.

Confidencialidad: qué no se pega en una cuenta gratuita

El secreto profesional no es un matiz deontológico menor: es la obligación que más distingue a la abogacía de otras profesiones, y pegar el expediente de un cliente en una cuenta personal y gratuita de ChatGPT lo pone en juego sin ninguna necesidad. Antes de pegar nada:

  • Sustituye nombres, NIF, direcciones y cualquier dato identificable de las partes por marcadores genéricos —[cliente], [contraparte]— antes de pasarle un documento.
  • Comprueba después si lo que queda sigue identificando el asunto. Es el paso que casi nadie da, y el que más importa: tachar el nombre y el NIF no anonimiza un expediente. La combinación de materia, juzgado, número de procedimiento y fechas apunta a un caso concreto, y en un partido judicial pequeño apunta también a las personas que hay detrás. Antes de pegar un texto, léelo como lo leería un compañero de la misma plaza: si con lo que queda puede decirte de qué asunto se trata, no está anonimizado, por muchos corchetes que lleve.
  • Si el asunto trata datos de menores, salud o violencia de género, ese expediente no se pega en ninguna cuenta que no esté contratada expresamente para tratar información sensible.
  • Consulta a tu colegio antes de fijar la norma del despacho. El alcance concreto del secreto profesional y de tus deberes deontológicos lo determina tu colegio de abogados, no el fabricante de la herramienta ni un artículo de blog. Es el mismo paso previo que da un médico o un psicólogo antes de decidir qué material puede tocar una herramienta externa, y conviene darlo antes de escribir la política interna, no después.
  • Revisa qué tipo de cuenta estáis usando de verdad: OpenAI explica en su política sobre cómo se usan los datos para mejorar los modelos que en los planes de empresa y en la API no entrena con los datos del cliente salvo que este lo autorice, mientras que en una cuenta de particular esa decisión se toma en los controles de datos del propio perfil.
  • Esto no es una decisión de “quien lleve los ordenadores”: es una decisión de la dirección del despacho, igual que decidir qué se puede comentar por teléfono con un compañero y qué no.

Resumen rápido: qué sí y qué no

Tarea¿Se puede pedir?Qué hay que revisar siempre
Estructura de un escrito rutinarioFundamentos jurídicos y citas: los añade el abogado, verificados
Resumen de una sentencia que le pasas túSí, para uso internoCotejar el resumen contra el texto original
Comparar dos versiones de un contratoQue no haya omitido diferencias; es una primera pasada
Correo a un cliente con los datos que tú le dasPlazos, importes y valoraciones sobre el caso
Citar jurisprudencia o normativa de memoriaNoNunca sin comprobar en el BOE o en la base oficial
Redactar un contrato completo listo para firmarNoEl fondo jurídico y su adecuación al caso los decide el abogado
Pegar el expediente de un cliente en una cuenta personal gratuitaNo, sin anonimizar antesSustituir datos identificables por marcadores genéricos

Entonces, ¿para qué sirve realmente la IA en un despacho?

Para lo que muestra la tabla de arriba: ahorra tiempo en la parte mecánica —redactar, resumir, comparar, comunicar— para que el tiempo del abogado se dedique a lo que un modelo de lenguaje no hace, que es calificar los hechos, decidir la estrategia y responder de lo que firma. Cuando alguien pregunta cómo evitar del todo que se invente una cita, la respuesta honesta es que no se evita al cien por cien: se comprueba siempre, exactamente igual que se comprobaría el trabajo de un pasante en su primera semana, con la diferencia de que esta herramienta nunca aprende a avisar cuando no está segura.

Cómo empezar: criterio antes que costumbre

Nada de esto se aprende usándolo a ciegas ni leyendo un artículo entero: se aprende practicando con los propios escritos del despacho y con alguien delante que señale dónde falla. En el curso de ChatGPT para empresas se trabaja exactamente sobre estos cuatro casos —borradores, resúmenes, comparaciones y correos— con vuestros propios documentos, y con las reglas de verificación y confidencialidad incorporadas desde el primer ejercicio; forma parte del itinerario de formación en IA para empresas.

Si el despacho todavía no ha decidido qué se puede pegar en un chat y qué no, esa conversación es la que se trabaja en la mentoría en IA para directivos, y conviene tenerla antes de que cada persona la resuelva por su cuenta. Un punto de partida más general para esa norma, adaptable a un despacho, está en qué debe incluir una política de uso de IA en la empresa.

Si quieres ver si el curso encaja con tu equipo, reserva media hora y lo repasamos con vuestros propios casos.

Dudas habituales

Preguntas frecuentes

¿Puede ChatGPT redactar un contrato completo listo para firmar?

No debería. Puede darte una primera estructura con las cláusulas habituales de ese tipo de contrato, que es un punto de partida útil para no empezar de una hoja en blanco, pero no conoce las circunstancias concretas del caso, puede mezclar clausulado de jurisdicciones distintas sin avisar y puede inventar referencias legales con total naturalidad. El contrato lo cierra el abogado, cláusula a cláusula, no la herramienta.

¿ChatGPT para abogados sirve si trabajo solo, sin un equipo que revise detrás?

Sí, para las tareas de redacción, resumen y comunicación con clientes, y con más motivo cuidando la verificación: si no hay un segundo par de ojos en el despacho, ese segundo par de ojos lo pones tú mismo antes de enviar o presentar nada. Trabajar solo no es motivo para saltarse la revisión; es justo al revés.

¿Qué pasa si ChatGPT cita una sentencia o un artículo que no existe?

Pasa con más frecuencia de la que gustaría, y es un riesgo documentado, no una posibilidad remota: hay casos conocidos de escritos presentados ante tribunales con jurisprudencia inventada por una IA, con las consecuencias que cabe esperar para quien los firmó sin comprobarlo. Cualquier referencia normativa o jurisprudencial que genere se trata como no verificada hasta que se comprueba en el BOE o en la base de jurisprudencia correspondiente.

¿Es seguro pegar el expediente de un cliente en una cuenta gratuita de ChatGPT?

No, sin haberlo decidido antes. Lo prudente es sustituir nombres, NIF, direcciones y cualquier dato identificable por marcadores genéricos antes de pegar nada, y reservar los expedientes más sensibles —menores, salud, violencia de género— para cuentas y condiciones contratadas expresamente para tratar información confidencial. Y una advertencia que se pasa por alto a menudo: quitar el nombre no siempre anonimiza. Si en el texto siguen la materia, el juzgado, el número de procedimiento y las fechas, el asunto se reconoce igual, sobre todo en un partido judicial pequeño.

¿Hace falta pagar una cuenta de ChatGPT para estos usos?

Para redactar, resumir un texto que le pasas tú y preparar correos, la versión gratuita suele bastar. Para trabajar con documentos largos o varios archivos a la vez, lo habitual es necesitar una cuenta de pago. Conviene probarlo con vuestros propios documentos antes de decidir qué licencias contratar para todo el despacho.

Siguiente paso

Empecemos por media hora

Una sesión de diagnóstico de 30 minutos para ver qué necesita tu equipo. Si no encaja, te lo digo y no perdemos más tiempo.