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Herramientas de IA para AutoCAD y dibujo técnico: qué ayuda hoy

Qué hacen hoy las herramientas de IA en un despacho técnico: memorias, mediciones desde texto, pliegos y comandos de CAD. Y por qué no dibujan el plano.

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Si has buscado herramientas de IA para AutoCAD, probablemente esperabas encontrar algo que dibuje: describes la planta, pulsas un botón y sale el plano acotado. Conviene decirlo en la primera línea y no en una nota al pie: hoy eso no existe de forma fiable, y lo que se anuncia como tal hay que mirarlo con ficheros propios delante antes de creerlo.

Lo que sí ha cambiado, y bastante, es todo lo que rodea al plano. Un despacho técnico —una ingeniería de detalle, un estudio con delineación propia, un autónomo que dibuja para varios clientes— produce mucho más texto y muchas más tablas de las que se ven en el DWG: memorias y anejos, listas de materiales, pliegos y especificaciones, notas y leyendas, correspondencia con el cliente y con el fabricante, actas, documentación en otro idioma. Ahí se recuperan horas de verdad, y con bastante menos riesgo.

Mi experiencia profesional mezcla datos, automatización y entornos industriales, incluida industria química, y eso condiciona cómo planteo esto: en industria pesan mucho más la seguridad, la trazabilidad, la integración con los sistemas existentes, la fiabilidad del dato y la separación entre una demo que funciona y un proceso que debe aguantar todos los días. No voy a contarte casos de despachos de CAD que no tengo. Lo que sigue es ese criterio aplicado al trabajo de dibujo, más lo que veo en las formaciones que imparto, que es el material con el que trabajo en el curso de ChatGPT para empresas cuando el grupo es de perfil técnico.

Dos artículos hermanos, por si buscabas otra cosa: IA para ingeniería y oficina técnica cubre el documento de proyecto en general —ofertas, especificaciones, comentarios—, y IA para arquitectura cubre el estudio de edificación y la parte de imagen. Este va del puesto de trabajo delante del CAD.

Lo que se espera de la IA en CAD y lo que hay hoy

Merece la pena entender por qué la expectativa no se cumple, porque explica también dónde sí funciona.

Un modelo de lenguaje predice texto plausible. No tiene geometría detrás, no mide y no comprueba sus propios resultados. Un generador de imágenes produce píxeles: puede devolverte algo con aspecto de plano y ninguna de las cifras que aparecen junto a las líneas corresponde a nada. Esa es la asimetría que importa, porque en un plano lo que vale no es el dibujo: es la cota. Y la cota es exactamente lo que estas herramientas no saben producir.

Hay extensiones y asistentes que se anuncian como generadores de geometría dentro del propio programa. No los voy a valorar aquí: cambian cada pocos meses, su rendimiento depende mucho del tipo de trabajo y no puedo verificar desde fuera lo que prometen. El criterio para probarlos sí te lo puedo dar. Coge un fichero tuyo ya terminado y revisado, dale la misma entrada y compara el resultado con lo que sabes que es correcto. Si hay que revisarlo entero, no ha ahorrado nada: solo ha movido el esfuerzo de sitio.

Queda la otra mitad del problema, que es la del usuario. El error con el que empieza casi todo el mundo, y en perfiles técnicos también, es tratar ChatGPT o Claude como si fueran Google: una frase corta, sin contexto, sin decir para quién es la respuesta ni cómo sabremos si el resultado es bueno. Resulta curioso, porque quien lleva años escribiendo instrucciones precisas para una máquina suele ser quien antes lo corrige en cuanto ve la diferencia. Si esa parte te suena nueva, qué es un prompt y por qué importa tiene los elementos mínimos.

Dónde sí gana tiempo la IA en un despacho técnico

Todo lo que viene comparte el mismo patrón, y es el que me encuentro que funciona en cualquier sector: convertir información que ya existe en una primera versión útil. Lo que no funciona es «hazme todo el informe desde cero» y darlo por bueno; la revisión se come el ahorro.

Memorias y anejos: el texto que acompaña al plano

Una entrega casi nunca es solo el plano. Lleva memoria, anejos, justificaciones, descripción de la solución adoptada y un buen número de párrafos que se escriben con las mismas palabras proyecto tras proyecto y que siempre se dejan para el final.

«Te paso los datos de partida, la solución adoptada y el listado de planos de este trabajo: [datos]. Redacta el borrador del apartado descriptivo siguiendo la estructura de esta memoria nuestra que te adjunto como modelo. No calcules nada, no redondees ni cambies ningún valor y no añadas soluciones, materiales ni criterios que no estén en lo que te doy. Si falta algo, escribe [PENDIENTE].»

Revisa: cada valor transcrito, uno a uno, contra tu fuente. Es donde más se relaja la atención, porque el texto que los rodea está bien escrito y da confianza.

Mediciones y listas de materiales a partir de texto

Aquí hay que ser muy preciso con lo que se está pidiendo, porque es fácil cruzar la línea sin darse cuenta. La IA no mide. Medir sobre el plano lo hace el CAD, el modelo o la persona que revisa.

Lo que sí resuelve bien es el paso siguiente: cuando las cantidades ya existen —en un listado exportado, en un correo del fabricante, en un albarán, en una tabla que alguien montó a su manera— pasarlas a una estructura limpia por partidas, unidades y capítulos, con el formato que usáis siempre.

«Te paso un listado de materiales en bruto tal y como me ha llegado. Reorganízalo en una tabla con estas columnas: capítulo, partida, descripción, unidad y cantidad. Usa exactamente las cantidades y las unidades que aparecen en el texto, sin convertir ni redondear. No sumes nada. Si un dato no aparece, escribe “no consta” en lugar de deducirlo, y añade al final la lista de lo que falta.»

Dos reglas que no me saltaría. La primera: no le pidas que sume. Pídele la tabla y haz los totales en la hoja de cálculo, donde la operación es verificable y queda registrada; si necesitas ayuda con las fórmulas, eso está en ChatGPT en Excel. La segunda: si el origen es un PDF escaneado o una foto, el reconocimiento de texto puede confundir cifras y unidades, y una cantidad mal leída no chirría en ninguna parte. Cómo trabajar con documentos escaneados está en pasar documentos en papel o imagen a texto, pero para cantidades la comprobación contra el original no es opcional.

Notas, leyendas y textos que van dentro del plano

Las notas generales, las leyendas, los criterios de ejecución y las advertencias rotuladas en el propio plano son un texto pequeño con consecuencias grandes: se copian del proyecto anterior, arrastran cosas que ya no aplican y casi nunca se releen enteras. Dos usos concretos rinden bien. Uno, convertir un párrafo largo en notas numeradas, cortas y en imperativo, respetando el espacio que te cabe en el plano. Dos, revisar una tanda de notas heredadas señalando cuáles son ambiguas o no verificables tal y como están escritas. Propone redacciones; decides tú, porque lo que se rotula en un plano se exige después.

Aprender el propio CAD: comandos, variables y rutinas

Este es el uso menos comentado y, en mi opinión, de los más rentables para quien dibuja todo el día. No produce ningún entregable, pero recorta mucho el tiempo que se va en buscar por foros: qué comando hace algo concreto, qué variable de sistema controla ese comportamiento raro al imprimir, por qué una referencia externa no se actualiza, cómo se llama en la versión en inglés lo que tú conoces en castellano.

Y un escalón más: pedirle el esqueleto de una rutina o de un script para una tarea repetitiva o, mejor todavía, pedirle que te explique línea a línea una rutina que heredaste y que ya nadie entiende. Con una precaución que no admite excepciones: prueba siempre sobre una copia, nunca sobre el dibujo bueno ni sobre una plantilla del despacho, y con un caso cuyo resultado conoces de antemano. Una rutina que modifica entidades sin que te des cuenta hace un daño que se descubre tarde.

Coherencia entre documentos, actas y traducción

Un proyecto se descuadra por los bordes: el listado de planos no coincide con lo entregado, la memoria menciona un material que en el plano ya se cambió, la revisión C del pliego habla de algo que desapareció. Pasarle dos documentos y pedirle que señale discrepancias entre lo que dice uno y lo que dice el otro sirve para orientarte sobre qué mirar, no para certificar que el resto está bien. No es un comparador de documentos: pídele que marque explícitamente lo que no pueda determinar y no aceptes «sin cambios» como conclusión suya.

En el mismo grupo entran las actas de reunión a partir de tus notas y la traducción de documentación técnica, que sale limpia con dos condiciones: darle el glosario de la casa y prohibirle tocar designaciones de equipo, códigos de documento y referencias. Una traducción fluida esconde un error de término mucho mejor que una torpe. Si dibujáis para clientes industriales, el enfoque de planta está en IA en la industria del Camp de Tarragona.

La línea roja: cotas, mediciones y seguridad

Aquí no hay matices. Nada de lo que dependa una cota, una medición, un dimensionamiento o la seguridad de una persona sale de un modelo de lenguaje sin verificación. No es una limitación de la versión gratuita que se arregle pagando, ni un problema de cómo se formula la pregunta.

El motivo es la asimetría entre el error visible y el invisible. Un párrafo mal redactado se ve al leerlo: chirría, alguien lo corrige. Una cota cambiada, una unidad mal convertida o un espesor que se coló no chirrían. Pasan la lectura rápida, pasan la revisión de formato y llegan a taller o a obra. Un plano mal acotado que parece bien es peor que no tenerlo, porque el que falta se busca y el que está mal se ejecuta.

De ahí salen dos derivadas prácticas. No le preguntes de memoria qué exige una norma: no consulta ninguna base normativa al responder y puede devolver un apartado con numeración y redacción verosímiles que no exista o que corresponda a una versión anterior. Lo que funciona es pegarle el texto que tienes delante, pedirle que cite literalmente los apartados aplicables marcando lo que no pueda determinar, y comprobarlo después en la fuente oficial. Y no le pidas que decida: qué solución se adopta, qué desviación se acepta y qué se rotula en el plano tiene un responsable con nombre y una firma detrás.

Resumen: qué se le puede pedir y qué no

Tarea¿Se le puede pedir?Qué revisar siempre
Borrador de memoria o anejo con tus datos y un modeloCada valor transcrito y lo que haya añadido
Reordenar un listado de materiales en tabla por partidasCantidades y unidades, contra el original
Convertir un párrafo en notas de plano numeradasQue no rotule nada que no quieras exigir
Explicar comandos, variables o una rutina heredadaProbar en una copia, nunca en el dibujo bueno
Señalar discrepancias entre dos documentosSí, para orientarteNunca aceptar «sin cambios» como conclusión
Traducir documentación con tu glosarioTerminología, unidades y códigos de documento
Dibujar el plano o generar la geometríaNoNo hay geometría detrás: son píxeles o texto
Medir sobre un plano o resolver una cotaNoNo es su terreno, en ninguna versión
Sumar mediciones dentro de la conversaciónNoLos totales, en la hoja de cálculo
Decir de memoria qué exige una normaNoSolo con el texto delante y citando literal

Antes de pegar un plano o un pliego en un chat

El cajetín suele llevar el nombre del cliente, el emplazamiento y a veces datos de personas. Un pliego, un presupuesto o la documentación de un concurso pueden estar sujetos a confidencialidad, y buena parte de lo que dibuja un despacho es de un tercero. Sustituye los datos identificables por marcadores genéricos, no subas lo que esté cubierto por un acuerdo y comprueba qué tipo de cuenta usáis: las condiciones sobre el uso de los datos no son las mismas en una cuenta personal gratuita que en un plan corporativo. Es una decisión de dirección, y se toma antes de formar a nadie. El criterio completo está en qué no compartir nunca con ChatGPT.

Por dónde empezar en un despacho técnico

Por un documento, no por una herramienta. La pregunta útil no es qué IA usar, sino qué escribís todas las semanas que cuesta más de lo que debería: la memoria que acompaña a la entrega, la lista de materiales que se pasa a limpio, el correo de aclaraciones al fabricante. De ahí sale el caso de prueba y también la forma de saber si ha servido.

Con material vuestro y con la frontera dicha desde el primer ejercicio. Un equipo técnico acepta muy bien una herramienta con límites claros y desconfía, con razón, de la que se presenta sin ninguno. Y conviene distinguir la demo del proceso: una instrucción que funcionó una vez, con un documento elegido y la persona que sabía qué mirar, no es una forma de trabajar. Lo que aguanta es lo que sobrevive a la revisión D.

Una última aclaración de alcance. Enseñar al equipo a usar estas herramientas con vuestros documentos es una cosa; conectar la IA con el gestor documental o montar una automatización que procese ficheros del flujo CAD es otra, con análisis previo y otros riesgos. La formación la doy desde aquí; los proyectos técnicos los hago desde Meridian Data.

Si queréis pasar de la prueba individual a una forma de trabajar común, eso es lo que se trabaja en la formación en IA para empresas, sobre vuestros documentos y con las reglas de verificación incorporadas desde el principio; y si lo que falla es cómo se pide, el terreno es el curso de prompt engineering.

Si quieres ver si encaja con vuestro trabajo, reserva media hora y lo miramos con un documento vuestro sobre la mesa.

Dudas habituales

Preguntas frecuentes

¿Puede la IA dibujar un plano en AutoCAD desde una descripción?

Hoy no de forma fiable, y conviene partir de ahí. Un modelo de lenguaje genera texto plausible y un generador de imágenes genera píxeles: ninguno de los dos produce geometría medida, con capas, bloques y cotas que respondan a un criterio. Puedes obtener algo con aspecto de plano —cajetín, líneas finas, cifras junto a las líneas— donde ninguna de esas cifras corresponde a nada real. Existen extensiones que se anuncian como generadores de geometría dentro del propio programa; cambian cada pocos meses y lo sensato es probarlas con un fichero tuyo ya terminado y comprobar si lo que devuelven coincide con lo que sabes que es correcto.

¿Sirve para sacar mediciones de un plano?

No para medir. Medir sobre el plano lo hace el CAD, el modelo o quien lo revisa, y ahí no entra un chat. Lo que sí funciona es lo que va después: si ya tienes las cantidades en un listado, un correo, un albarán o una tabla desordenada, la IA las pasa a una estructura limpia por partidas, unidades y capítulos, y te avisa de lo que falta. Aun así no le pidas que sume: pídele la tabla y haz los totales en la hoja de cálculo, donde la operación es verificable y queda registrada.

¿Puede escribirme una rutina LISP o un script para AutoCAD?

Puede darte un punto de partida razonable para algo sencillo y, sobre todo, explicarte línea a línea una rutina que heredaste y que nadie del despacho entiende. Es un uso legítimo porque el código se lee, se prueba y se guarda. Pero el código generado no viene validado: pruébalo siempre sobre una copia del fichero, nunca sobre el dibujo bueno ni sobre una plantilla del despacho, y comprueba el resultado con un caso cuyo desenlace conoces de antemano. Una rutina que borra o modifica entidades sin que te des cuenta hace un daño difícil de detectar.

¿Puedo subir un plano o un PDF de proyecto a una IA?

No sin decidirlo antes, y es una decisión de dirección. El cajetín suele llevar el nombre del cliente, el emplazamiento y a veces datos de personas; un pliego o una oferta pueden estar sujetos a confidencialidad. Sustituye los datos identificables por marcadores genéricos, no subas lo que esté cubierto por un acuerdo y comprueba qué tipo de cuenta usáis, porque las condiciones sobre el uso de los datos no son las mismas en una cuenta personal gratuita que en un plan corporativo.

¿Qué diferencia hay entre esto y automatizar el flujo de trabajo CAD?

Son dos proyectos distintos. Lo que se explica aquí es que las personas del despacho sepan usar herramientas de texto con los documentos que ya manejan, sin tocar ningún sistema: se aprende en unas sesiones y se aplica al día siguiente. Conectar la IA con el gestor documental, con el PDM o con el histórico de proyectos, o montar una automatización que procese ficheros, es implantación: lleva análisis previo, otros plazos y otro tipo de riesgo. La formación la doy desde aquí y los proyectos técnicos los hago desde Meridian Data.

¿Por dónde empieza un delineante o un despacho pequeño?

Por un documento que escribáis todas las semanas y que cueste más de lo que debería: la memoria que acompaña a la entrega, la lista de materiales que se pasa a limpio, el correo de aclaraciones al fabricante. Se trabaja hasta que la instrucción funcione sin retoques y se guarda para reutilizarla. Un caso resuelto de verdad da más criterio que una sesión con veinte herramientas vistas por encima.

Siguiente paso

Empecemos por media hora

Una sesión de diagnóstico de 30 minutos para ver qué necesita tu equipo. Si no encaja, te lo digo y no perdemos más tiempo.