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Herramientas

ChatGPT o Copilot: cuál enseñar primero a tu plantilla

8 min de lectura

La respuesta corta: si tu empresa ya paga licencias de Microsoft 365 Copilot, empieza por Copilot; si no las tiene o el trabajo se sale del entorno de Office, empieza por ChatGPT. La respuesta larga tiene matices que conviene entender antes de decidir, porque no son dos versiones de lo mismo: cambian el sitio donde vive la herramienta, la información a la que llega y el riesgo que asumes al usarla.

La diferencia que de verdad importa

ChatGPT es una herramienta externa de propósito general. Vive fuera de vuestros sistemas. Sabe lo que le cuentas en la conversación y lo que le subes, y nada más sobre vuestra empresa. Es flexible, aprende cualquier tarea que sepas explicar y sirve igual para redactar una respuesta comercial que para reordenar unas notas.

Copilot vive dentro de vuestro Microsoft 365. Trabaja en Word, Excel, Outlook y Teams, y puede apoyarse en los documentos y correos a los que esa persona ya tiene acceso. Esa es su ventaja —no hay que pegarle contexto, ya lo tiene— y también su exigencia: responde según los permisos que tengáis configurados.

De ahí salen las dos consecuencias prácticas:

  • Con ChatGPT, la pregunta es qué información sacas de la organización para pegarla en una herramienta de terceros.
  • Con Copilot, la pregunta es qué tenéis mal compartido dentro de la organización, porque va a salir a la luz en cuanto alguien pregunte.

Cuándo tiene más sentido empezar por Copilot

  • Ya pagáis las licencias. Es el caso más frecuente y el más sangrante: la empresa contrata, activa y nadie enseña a usarlo, así que Copilot acaba de corrector de textos. Formar aquí no añade coste de herramienta, solo rentabiliza lo que ya está pagado.
  • El trabajo del equipo pasa por Office. Documentos en Word, hojas de cálculo, correo en Outlook y reuniones en Teams. Ahí Copilot ahorra el paso de copiar y pegar contexto.
  • Tenéis restricciones estrictas sobre sacar información fuera. Trabajar dentro del propio entorno resuelve buena parte de esa conversación, aunque no la elimina.
  • Hay muchas reuniones. El resumen de reuniones de Teams y la recuperación de acuerdos es de lo que antes se nota.

Cuándo tiene más sentido empezar por ChatGPT

  • No tenéis licencias de Copilot y no está claro que compensen todavía. Formar primero en ChatGPT permite ver qué tareas mejoran de verdad antes de decidir una compra recurrente para toda la plantilla.
  • El trabajo se sale del entorno Microsoft: herramientas del sector, plataformas web, documentación externa, mucho trabajo con textos sueltos.
  • Queréis explorar antes de comprometeros. ChatGPT es más flexible para probar ideas: reescribir textos, comparar documentos, preparar guiones, ordenar información.
  • La plantilla ya lo está usando por su cuenta. Esto es más común de lo que se admite en voz alta, y en ese caso la formación no introduce nada nuevo: pone criterio donde ahora hay improvisación.

Lo que se aprende sirve para las dos

Una cosa que suele sorprender: la mayor parte de lo que se trabaja en la formación es común a ambas. Escribir instrucciones con contexto, rol y formato de salida; pedir que señale lo que no sabe en lugar de rellenarlo; comprobar el resultado antes de firmarlo; reconocer cuándo la herramienta está siendo convincente sin tener razón.

Eso no cambia entre una y otra. Lo que cambia es dónde se escribe, qué información tiene delante y qué está permitido. Por eso la decisión de por cuál empezar no es tan grave como parece: se empieza por la que vais a usar de verdad, y la segunda se aprende mucho más rápido.

El error de plantearlo como una compra

Muchas empresas afrontan esto como una decisión de compra: cuál contrato. Y la pregunta útil es otra: qué tareas concretas queremos que dejen de comerse el tiempo.

Si la respuesta es «los resúmenes de reunión y los correos largos», Copilot encaja. Si es «preparar propuestas comerciales y reescribir textos para clientes», puede bastar con ChatGPT. Si es «extraer datos de facturas y volcarlos en el ERP», ninguna de las dos es la respuesta: eso es automatización, y es otro proyecto con otro presupuesto.

Ese descarte —decir qué no se resuelve con formación— es parte de la primera conversación. Sale más barato ahí que en la factura.

Cómo lo decidimos en el diagnóstico

En la sesión de media hora miro tres cosas, por este orden:

  1. Qué tenéis contratado ya. Licencias de Microsoft 365 y de qué plan, cuentas de ChatGPT si las hay, herramientas del sector con IA incorporada.
  2. Dónde pasa el día el equipo. Si viven en Outlook y Word, o si trabajan en plataformas ajenas a Office.
  3. Qué información manejáis. Datos de clientes, información sujeta a confidencialidad, expedientes. Esto condiciona más la decisión que cualquier comparativa de funciones.

Con esas tres respuestas, la elección suele ser evidente en diez minutos. Y si resulta que lo que necesitáis es formar a dos grupos distintos en herramientas distintas, también se dice.

Tienes el detalle de cada programa en curso de ChatGPT para empresas y en formación en Microsoft 365 Copilot. Si prefieres resolverlo hablando, reserva media hora y salimos de la llamada con la decisión tomada.

Preguntas frecuentes

¿Puedo formar en las dos a la vez?

Se puede, pero rinde menos de lo que parece. Mezclar entornos en la misma sesión genera confusión sobre qué información va a dónde, que es justo el punto en el que conviene ser preciso. Es mejor una y luego la otra.

¿Copilot ve todos los documentos de la empresa?

Ve aquello a lo que la persona que pregunta ya tiene acceso según los permisos configurados en Microsoft 365. Por eso, antes de desplegarlo a toda la plantilla, conviene revisar qué está compartido y con quién.

¿Es seguro pegar documentos de clientes en ChatGPT?

Depende del tipo de cuenta, de la configuración y de lo que diga vuestra política interna y el contrato con ese cliente. Es exactamente la conversación que hay que tener antes de formar, no después.

¿Y las herramientas específicas de nuestro sector?

Si vuestro software de gestión ya incorpora funciones de IA, entran en la formación como un caso más. Lo que no tiene sentido es formar en veinte herramientas: el criterio para usarlas es común, y eso es lo que hay que enseñar.

Siguiente paso

Empecemos por media hora

Una sesión de diagnóstico de 30 minutos para ver qué necesita tu equipo. Si no encaja, te lo digo y no perdemos más tiempo.