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Mejor IA para tu empresa: ChatGPT, Gemini, Copilot o Claude

Comparativa clara de ChatGPT, Microsoft 365 Copilot, Gemini y Claude para empresas: qué encaje tiene cada una según el ecosistema que ya usáis.

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La respuesta corta: no existe una IA que sea la mejor para todas las empresas, existe la mejor IA para el software con el que ya trabaja tu equipo. Si vivís en Word, Excel, Outlook y Teams, el candidato natural es Microsoft 365 Copilot. Si vivís en Gmail, Docs y Sheets, es Gemini. Si no dependéis de una suite concreta o queréis explorar antes de comprometeros, ChatGPT es la opción más flexible. Y si lo que más pesa es trabajar con documentos largos y redacción cuidada, Claude entra en la conversación. Este artículo es el mapa para decidir por dónde empezar: qué encaje tiene cada una, a qué información de tu empresa llega, cómo se paga y qué conviene revisar antes de desplegarla.

Las cuatro opciones, en una frase cada una

ChatGPT (OpenAI). Independiente de la plataforma: funciona igual desde el navegador o la app, sin depender de qué suite ofimática use vuestra empresa. Es la herramienta con el ecosistema de uso general más maduro y con más costumbre acumulada sobre cómo pedirle las cosas, lo que se traduce en más documentación, más ejemplos y más gente que ya sabe usarla por su cuenta.

Microsoft 365 Copilot. Para quien ya vive en Word, Excel, Outlook y Teams. Trabaja dentro de esas aplicaciones y puede apoyarse en los documentos y correos a los que cada persona ya tiene acceso, así que no hay que pegarle contexto: ya lo tiene. La contrapartida es que responde según los permisos que tengáis configurados en el tenant, y eso conviene revisarlo antes de desplegarlo a toda la plantilla.

Gemini (Google). El mismo planteamiento que Copilot, pero para quien vive dentro de Google Workspace: resume hilos y redacta respuestas en Gmail, genera y revisa borradores en Docs, explora tablas y construye fórmulas en Sheets y toma notas de las reuniones en Meet. Si vuestra empresa lleva años en el ecosistema de Google en lugar del de Microsoft, es el asistente que entra ya integrado en las herramientas que usáis cada día, con la misma lógica de apoyarse en lo que cada persona puede ver.

Claude (Anthropic). Un asistente independiente de plataforma, como ChatGPT, con una reputación conocida por el manejo de documentos largos y por la calidad de su redacción extensa. No está integrado por defecto en la mayoría de suites ofimáticas de empresa, así que suele llegar como elección deliberada de quien ya conoce esa fama, más que como parte de un paquete que ya se estuviera pagando.

Dónde vive cada una y a qué información llega

Esta es la diferencia que se sostiene aunque los modelos cambien de versión cada pocos meses: no cuál responde mejor una pregunta suelta, sino dónde está instalada la herramienta y a qué información de vuestra empresa puede llegar sin que nadie copie y pegue nada.

HerramientaDónde viveA qué información llegaQué revisar antes de desplegarla
ChatGPTFuera de vuestros sistemas, en web o app, sea cual sea vuestra suite de correoSolo a lo que le pegáis o le subís en la conversaciónQué información sale de la organización hacia una herramienta de terceros
Microsoft 365 CopilotDentro de Word, Excel, Outlook y TeamsA los documentos y correos a los que esa persona ya tiene accesoQué permisos hay mal configurados en vuestro tenant
GeminiDentro de Google Workspace: Gmail, Docs, Sheets, Slides y MeetA lo que esa persona ya puede ver en Drive, Gmail y el resto de WorkspaceQué lleva años mal compartido en Drive y en vuestro dominio
ClaudeFuera de vuestros sistemas, sin integración por defecto en las suites ofimáticasSolo a lo que le pegáis o le subís, salvo que activéis la integración opcional con Microsoft 365 o Google WorkspaceQué información sale de la organización hacia una herramienta de terceros

De ahí salen dos preguntas distintas, y conviene saber cuál os toca. Con las independientes de plataforma —ChatGPT y Claude— la pregunta es qué información sacáis de la organización para pegarla en un servicio externo. Con las integradas —Copilot y Gemini— la pregunta es qué tenéis mal compartido dentro, porque va a salir a la luz en cuanto alguien pregunte.

Planteado así, la comparación que más se busca de las tres posibles —ChatGPT vs Gemini— deja de ser un debate sobre cuál «es más listo», que cambia con cada lanzamiento y hoy no se puede verificar de forma fiable, y pasa a resolverse mirando dónde tenéis el correo: uno vive fuera de cualquier suite y solo sabe lo que le contáis, el otro vive dentro de Workspace y ve lo que cada persona ya puede ver. Si mañana cualquiera de los dos saca una versión mejor, esa diferencia seguirá siendo verdad.

Personalización: los GPTs y el matiz del tipo de cuenta

Una diferencia que no depende de qué modelo responde mejor una pregunta suelta: ChatGPT tiene el ecosistema de personalización más maduro de las cuatro. Los GPTs son versiones de ChatGPT configuradas con instrucciones, conocimiento propio y capacidades concretas para una tarea recurrente —un asistente de atención al cliente con vuestro tono, un revisor de presupuestos con vuestras condiciones habituales—, y se pueden publicar de forma privada para el equipo o abrirlos a terceros.

Con un matiz importante que conviene comprobar antes de prometer nada en una formación: según el centro de ayuda de OpenAI, crear y publicar GPTs ya no está disponible en las cuentas personales (Free, Go, Plus o Pro); hace falta una cuenta de tipo Business, Enterprise o Edu. Es un dato que cambia la conversación con pymes pequeñas: si el plan es que cada persona se monte sus propios GPTs, primero hay que revisar qué tipo de cuenta tenéis contratada, no dar por hecho que basta con pagar la suscripción individual.

Gemini, de momento, no tiene un equivalente directo a los GPTs como piezas reutilizables y publicables: su personalización va por otro camino, apoyada en lo que ya tenéis en Drive y en las funciones específicas de cada aplicación de Workspace. No es mejor ni peor como planteamiento, es distinto, y afecta a qué tipo de proyecto interno tiene sentido montar con cada herramienta.

Cómo se paga cada una: cuatro modelos distintos

Lo que condiciona la decisión no es la tarifa del mes, es el modelo de cobro: los cuatro son distintos por diseño, y esa diferencia pesa más que cualquier funcionalidad concreta. Cuando doy una cifra, va con la fecha en que la consulté y con el enlace a la página oficial, porque caduca.

  • ChatGPT se paga por cuenta, personal o de empresa, con un nivel gratuito y varios planes de pago encima. La decisión de precio la toma cada organización, y no depende de nada más que ya tengáis contratado.
  • Microsoft 365 Copilot se vende como complemento sobre una suscripción de Microsoft 365 ya existente: si no tenéis esa base, el coste de entrada no es solo el de Copilot, es el de toda la suite.
  • Gemini también exige una suscripción de base, pero con un matiz distinto: según la página oficial de herramientas de IA para empresas de Google, está incluido en los planes de Google Workspace para empresas, no es un complemento aparte que haya que contratar por separado. Lo que no existe es comprarlo suelto para una sola persona sin Workspace detrás.
  • Claude se contrata por cuenta o por puestos, de forma independiente y sin exigir ninguna suite previa: hay plan gratuito, plan individual de pago (Pro) y plan de equipo (Team). El 21 de agosto de 2026, la página oficial de precios de Anthropic listaba el puesto estándar de Team a 20 dólares al mes con pago anual y 25 con pago mensual, impuestos aparte; compruébalo ahí antes de presupuestar. La integración con Microsoft 365 o Google Workspace se añade sobre esos planes, no es un requisito para empezar.

La consecuencia práctica: si vuestra empresa no tiene todavía ni Microsoft 365 ni Google Workspace como base, adoptar Copilot o Gemini significa además decidir la suite ofimática entera, que es una decisión mucho más grande que la de la IA. En ese caso, ChatGPT o Claude son el punto de entrada más barato de evaluar, porque no arrastran esa decisión.

El error de comprar antes de decidir qué tarea resolver

Es tentador plantear esto como una decisión de compra: cuál de las cuatro contratamos. La pregunta que de verdad rinde es otra: qué tareas concretas queremos que dejen de comerse el tiempo del equipo. Si la respuesta es «resúmenes de reunión y correos largos dentro de Outlook», el candidato es Copilot. Si es «lo mismo pero dentro de Gmail y Meet», es Gemini. Si es «preparar propuestas comerciales y reescribir textos para clientes, venga de donde venga el documento», ChatGPT o Claude cubren esa necesidad sin exigir ninguna suite concreta. Y si la respuesta es «extraer datos de facturas y volcarlos en el ERP», ninguna de las cuatro por sí sola es la respuesta: eso es automatización, y es un proyecto distinto con otro presupuesto, del que hablamos en formación en IA para empresas.

Ese descarte —decir qué no resuelve ninguna de las cuatro— suele ahorrar más dinero que cualquier comparativa de funciones.

Cuando el ecosistema de la empresa está partido

No todas las empresas son puramente Microsoft o puramente Google, y conviene decirlo porque es el caso más frecuente en pymes que han ido creciendo sin un criterio único de compras: dirección con correo en un sistema, comercial con hojas de cálculo en otro, o un departamento que arrastra herramientas de una fusión o una adquisición anterior. Ahí no hace falta forzar una única respuesta para toda la plantilla. Lo razonable es identificar, equipo por equipo, en qué suite pasa el día a día de verdad y formar según eso, en lugar de imponer una herramienta porque es la que usa dirección. La sesión de diagnóstico sirve precisamente para hacer ese mapa antes de comprometer un presupuesto de formación en la herramienta equivocada para media plantilla.

El criterio que importa más que la marca

Aquí viene el argumento de fondo, y conviene decirlo sin rodeos: la herramienta que elijáis importa menos que si alguien enseña al equipo a usarla bien con vuestros propios documentos. Las cuatro saben redactar un correo, resumir un informe o proponer un primer borrador. Lo que distingue a un equipo que ahorra tiempo de verdad de uno que sigue perdiéndolo no es cuál de las cuatro marcas contrató, sino si sabe escribir una instrucción con contexto y formato de salida, si pide que la herramienta señale lo que no sabe en lugar de inventarlo, y si revisa el resultado antes de firmarlo o enviarlo.

Por eso el orden razonable no es «cuál es objetivamente superior», sino «cuál encaja con lo que ya tenemos y con lo que ya pagamos». Cambiar de suite ofimática para adoptar una IA concreta casi nunca compensa; aprender a exprimir la que ya tenéis integrada, casi siempre sí.

Tabla de decisión: qué encaje tiene cada una, y dónde profundizar

HerramientaMejor encaje si…Para profundizar
ChatGPTNo dependéis de una suite ofimática concreta, o queréis probar antes de comprometeros con una plataformaChatGPT o Copilot: cuál enseñar primero
Microsoft 365 CopilotYa trabajáis a diario en Word, Excel, Outlook y Teams, y pagáis (o vais a pagar) esas licenciasChatGPT o Copilot: cuál enseñar primero a tu plantilla
GeminiYa vivís en Gmail, Docs, Sheets y Meet, dentro de Google WorkspacePermisos, integración y coste, en las secciones de arriba; producto en workspace.google.com
ClaudePriorizáis el trabajo con documentos largos y una redacción extensa cuidada, al margen de la suite ofimática que uséisClaude vs ChatGPT: cuál encaja en tu forma de trabajar; planes y precios en claude.com/pricing

Esta tabla no puntúa nada: no hay una nota de 1 a 10 para cada herramienta, porque esa cifra no existiría sin inventar un criterio de medida que no tenemos forma de verificar. Lo que sí se puede afirmar con honestidad es el encaje según el ecosistema, que es la variable que de verdad decide el día a día de una oficina. La columna de la derecha lleva al detalle donde lo hay: a la comparativa dedicada cuando existe, y a la fuente oficial del fabricante cuando lo que hace falta es un dato de producto que cambia con el tiempo.

Si ya tenéis dos opciones acotadas

Este artículo es el resumen antes de decidir, pero hay un par que da para artículo propio. Entre ChatGPT y Copilot la pregunta no es solo de funciones, sino de dónde vive la información, quién controla el acceso y —esto es lo que la hace distinta— a cuál de las dos conviene formar primero a la plantilla: lo desarrollamos en ChatGPT o Copilot: cuál enseñar primero a tu plantilla, con el programa correspondiente en formación en Microsoft 365 Copilot.

Si vuestro caso es ChatGPT frente a Gemini, la respuesta ya está arriba con el ecosistema cambiado: la decisión no la toma un ranking de modelos, la toma vuestro Drive. Y si lo que pesa es la redacción y el análisis de documentos largos por encima de la integración con el correo, ahí es donde Claude entra en la conversación sin necesidad de mover la suite ofimática.

Lo que no cambia entre las cuatro

Hay una parte de todo esto que se entrena igual sea cual sea la herramienta: escribir instrucciones con contexto, rol y formato de salida; pedir que señale lo que no sabe en lugar de rellenarlo con seguridad aparente; comprobar cifras, fechas y nombres antes de dar el resultado por bueno. Esa habilidad es transversal, no exclusiva de ChatGPT ni de ninguna otra marca, y es justo lo que trabajamos en el curso de prompt engineering, pensado para aplicarse igual en Copilot, en Gemini o en la herramienta que uséis dentro de un año. Diez ejemplos de esa misma habilidad aplicada a trabajo de oficina están en 10 usos de ChatGPT que ahorran horas en administración, aunque el criterio de fondo sirve igual si en tu empresa la herramienta es otra.

Cómo lo enfocamos en la sesión de diagnóstico

Cuando alguien nos pregunta en Aldomar cuál de las cuatro es «la mejor», la respuesta empieza por otras tres preguntas, en este orden:

  1. Qué suite de ofimática tenéis contratada de verdad. Google Workspace, Microsoft 365, una mezcla de las dos, o ninguna suite fija y cada persona con sus propias cuentas.
  2. Dónde pasa el día el equipo. Si vivís en Gmail y Docs, si vivís en Outlook y Word, o si el trabajo real se sale de cualquiera de las dos.
  3. Qué tipo de trabajo hacéis con los documentos. Correos y hojas de cálculo del día a día, o redacción y análisis de documentos largos, que es donde entra Claude en la conversación.

Con esas tres respuestas, la elección entre ChatGPT, Copilot, Gemini o Claude —o una combinación por equipos— suele quedar clara en diez minutos, y lo que de verdad marca la diferencia después es la formación, no la marca elegida. Puedes ver el detalle de dos de nuestros programas —pensados para las opciones más habituales en empresas españolas— en el curso de ChatGPT para empresas y en la formación en Microsoft 365 Copilot, o el itinerario completo en formación en IA para empresas. Si prefieres resolver la duda hablando, reserva media hora de diagnóstico y salimos de la llamada con la herramienta y el punto de partida decididos.

Dudas habituales

Preguntas frecuentes

¿Cuál es la mejor IA para una empresa que todavía no tiene ninguna contratada?

Si no dependéis de una suite ofimática concreta y queréis probar antes de comprometeros, ChatGPT es la vía más rápida para arrancar: tiene versión gratuita y planes de pago accesibles, y no exige cambiar nada de lo que ya usáis. Si en cambio ya pagáis Microsoft 365 o Google Workspace, suele compensar más mirar primero Copilot o Gemini, porque parte del coste ya está asumido.

¿Podemos usar varias de estas cuatro herramientas a la vez en la empresa?

Se puede, y hay empresas donde tiene sentido: por ejemplo, Copilot para quien vive en Office y ChatGPT para el equipo comercial que trabaja con plataformas externas. Lo que no rinde es formar a todo el mundo en las cuatro a la vez: mezclar entornos en la misma sesión genera confusión sobre qué información va a dónde. Mejor decidir por equipo y avanzar por fases.

¿Y si nuestra empresa usa Google Workspace en vez de Microsoft 365?

Entonces el equivalente de Copilot para vosotros es Gemini, integrado en Gmail, Docs, Sheets y Meet con la misma lógica: se apoya en el contenido al que cada persona ya tiene acceso. Hoy no tenemos un programa específico de Gemini, pero el criterio para escribir buenas instrucciones y verificar el resultado —que es la parte que de verdad hay que entrenar— es el mismo que trabajamos en el curso de prompt engineering, pensado para cualquier herramienta de IA generativa. Y si vuestra duda concreta es Gemini frente a ChatGPT, la resuelve la tabla de este mismo artículo: lo que decide no es cuál es más listo, sino que uno vive dentro de vuestro Workspace y el otro fuera de cualquier suite.

¿Gemini ve todos los documentos de Google Drive de la empresa?

Ve aquello a lo que la persona que pregunta ya tiene acceso, según los permisos configurados en Drive, Gmail y el resto de Workspace. Por eso, antes de desplegarlo a toda la plantilla, conviene revisar qué carpetas están compartidas «con cualquiera que tenga el enlace» y con quién. Con Microsoft 365 Copilot pasa exactamente lo mismo, cambiando Drive por los permisos de vuestro tenant.

¿Podemos crear nuestros propios GPTs sin ser una empresa grande?

Depende del tipo de cuenta, no del tamaño de la empresa. Crear y publicar GPTs personalizados ya no está disponible en cuentas personales de ChatGPT (Free, Go, Plus o Pro): hace falta una cuenta de tipo Business, Enterprise o Edu. Es un dato que conviene comprobar antes de prometerle a un equipo que va a salir de la formación con sus propios GPTs.

¿Es Claude mejor que ChatGPT para redactar informes largos?

Claude tiene fama de manejar bien documentos extensos y de escribir textos largos cuidados. Esa fama no la traducimos en un ranking: aquí no verás puntuaciones de calidad entre modelos, porque no las hemos medido nosotros. Y para las cuatro herramientas vale lo mismo: el resultado depende mucho más de cómo se pide el trabajo y de cómo se revisa después que de la marca que haya detrás.

Siguiente paso

Empecemos por media hora

Una sesión de diagnóstico de 30 minutos para ver qué necesita tu equipo. Si no encaja, te lo digo y no perdemos más tiempo.